• Mariana García Guschmer

El número 4

A Julieta, en su cumpleaños


Quiero regalarte para el camino,

espejos cóncavos

donde guardes

las pompas de esta infancia.


Quiero regalarte,

a manos llenas,

la misma dulzura

que reboza tu mirada

y chorrea

hasta la medialuna perfecta

que delinea tu boca.


Quiero regalarte,

para que lleves siempre en la solapa,

esa ilusión

con la que ahora me miras.


Quiero regalarte

(eternamente),

quisiera asegurarte,

aunque sea imposible,

hilos de esa felicidad

que disfrutas;

de esa efervescencia que te hace bailar en silencio

y contar historias surrealistas.


Quiero que conserves,

por tu bien,

los destellos fulgurantes

que marcan tus pasos.


Quiero advertirte que no es fácil,

que el mundo es complejo,

torpe e incómodo.

Que la gente se vuelve ininteligible,

extremista y sucedánea.


¡Vuela encaramada a la poesía,

salvavidas de la humanidad,

guía de los tiempos sin tiempo!


Quiero que te sepas

con la valentía necesaria,

el coraje suficiente

y el vértigo dispuesto.


Traes la pluma bajo el brazo,

la palabra atada a dedo meñique,

el canto bordado en tus sueños.


Tienes, tu mirada lo confiesa,

un tigre dentro

que palpita.

Una fuerza voraz

que te comanda.


No dudes:

¡Móntate en tu alfombra mágica

y -mientras hablas

con tus amigos imaginarios

y les cantas-

vuela,

vuela,

vuela!




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