• Mariana García Guschmer

Psicoanálisis ¿En qué consiste?, ¿Cuál es su alcance?, ¿Qué se puede conseguir en el tratamiento?


Diremos que es una terapia adonde analista y paciente trabajan conjuntamente -con las herramientas técnico/teóricas de uno y la disposición del otro- para construir, ampliar el conocimiento del paciente; para descubrir ese motor, ese deseo que lo mueve. En ocasiones, ese deseo se expresa de un modo poco saludable, dañino, incómodo, que genera malestar en primera persona provocando situaciones incómodas. Para psicoanalizarse es preciso desear estar mejor y estar dispuesto a hacer las cosas de otra manera.



¿En qué consiste?

Lo primero que se establece es el pacto analítico donde se acuerda un día/horario de sesión y los honorarios del analista. El pacto analítico viene a inaugurar una manera de hacer y de trabajar, enmarca el trabajo del paciente, da la relevancia que tiene para él. A la vez, será la primera manera de dejar claro que sin pacto no hay posibles, invita a entender que es la única manera de relacionarnos, respetando unas normas, unos espacios, unas maneras de hablar.


Son sesiones, en principio, semanales en las que el paciente es invitado a comentar aquello que se lo ocurra, dejando de lado los prejuicios e ideas previas (esto que le cuento no tiene sentido, es una nimiedad, etc. ). El elemento central de esta terapia es la palabra, el lenguaje y por eso es fundamental que el paciente hable. En el progresar de ese discurso se trabajará para la interpretación-construcción de ese inconsciente (objeto de estudio del psicoanálisis).



¿Cuál es su alcance?

Es ilimitado. Se podrá trabajar hasta donde el paciente esté dispuesto. El psicoanálisis es un instrumento muy potente de autotransformación y autoconocimiento. Nada conseguirá si no cumple su parte del pacto.

El profesional acompaña y da el espacio necesario para que el analizando pueda desplegar todas las palabras, todo su imaginario, todo su saber inconsciente. El analista hilvanará, gracias a la escucha flotante, a la escucha poética. Así, el camino se irá trazando en el tiempo del inconsciente del paciente, a medida que pueda tolerar esas transformaciones, esos cambios.

Muchas veces resuena esa frase de “a mi el psicoanálisis no me funciona”….. Hay que tener presente que la posición profesional es trascendental. Sin embargo, el paciente tiene que acudir a la sesión con compromiso. Habrá temor, surgirán resistencias y habrá momentos de angustia, pero también de satisfacción por los avances obtenidos. Construir un nuevo camino lleva su tiempo y su trabajo. Es el tiempo y la palabra la que permitirá ir componiendo esa historia e deseos; es un tiempo diferente, el tiempo del inconsciente.

Hay tiempos de observar, tiempos de pensar y tiempos de concluir. Hay cosas que no se pueden apurar. Suceden cuando podemos con ellas, cuando podemos escucharlas.



¿Cuándo consultar a un psicoanalista?

No es necesario estar enfermo o sentirse mal para comenzar a psicoanalizarse. Esta es una práctica inocua que nos posiciona como sujetos ante nuestras propias limitaciones e imperfecciones. Nos invita a mirarnos de una forma distinta, a asumir la responsabilidad de nuestra vida. Esta ciencia es de las más respetuosas con las personas. No se utiliza ni prescribe medicación; no indica el modo de vivir ni hacer las cosas… Será el propio paciente quien vaya encontrando el modo de hacerlo según su intención.


Así mismo, en muchas ocasiones nos encontramos en una encrucijada, podemos tener esas disyuntivas de las que no comprendemos el origen, esas contradicciones que no podemos explicarnos, pero que sí tienen un sentido, un origen... son pensamientos inconscientes que responden a aquello que verdaderamente nos mueve. Este es un momento propicio para comenzar un análisis.




¿Qué se puede conseguir en el tratamiento?

Se produce una vida más saludable psíquicamente hablando. Se comprende que somos sujetos entre otros, que estamos construidos por palabras, por creencias que en ocasiones nos impulsan pero que en muchas otras nos limitan. Entendemos que vivimos en una cultura y estamos inmersos en una ideología que nos condiciona y que entramos en contradicción -en ocasiones- porque deseamos otras cosas y nos sentimos mal, nos enfermamos.

Vamos comprendiendo, gracias a la transformación que supone nuestro propio conocimiento, que hay un factor inconsciente que nos condiciona, que no podemos saber de él, pero sí podemos trabajarlo para transformarlo y mejorar nuestra vida.



¿A quién le sirve?

Hay circunstancias en las que se vuelve un recurso muy útil dado el enfoque que utiliza. La medicación no forma parte del tratamiento, sino que será la palabra la que lo articule. La escucha es otra de las herramientas importantes y veremos que realmente el síntoma es el detonante, es aquello visible que está inscrito en el cuerpo y nos permitirá reconstruir los eslabones de esa cadena hasta llegar al factor desencadenante. El psicoanálisis es una ciencia de efectos que partirá del síntoma hacia atrás, buscando el sentido de éste, tratando de entender qué nos viene a decir, qué viene a manifestar. En casos de depresión, trastornos alimentarios, estrés, miedos/angustia/ansiedad, fobias, obsesiones, dificultades en el trabajo es un recurso muy potente.



¿Cuánto dura el tratamiento?

La duración dependerá de cada paciente, de cada tratamiento y -como decía al principio- de la disposición de cada sujeto a producir ese cambio. Aquellos pacientes que tienen más resistencias, más temores, que están más aferrados a unas prácticas más nocivas quizás necesiten más tiempo de tratamiento.

El psicoanálisis está indicado para todo el mundo, no importa la edad, ni el sexo.

Ésta es una ciencia muy inclusiva, donde hay espacio para todo aquel que desee vivir mejor los años futuros.


Por eso, personalmente animo a todos a que emprendan este viaje si desean vivir mejor y poder desplegar todo su potencial.






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