• Mariana García Guschmer

Salud mental y psicoanálisis


Que levante la mano aquel que no padece o ha padecido stress, adicción a alguna sustancia (tabaco, alcohol, drogas, trabajo, tecnología…), insomnio, ansiedad, alguna fobia…


Muchas veces, al hablar de salud mental, tenemos prejuicios. Hay un consenso tácito, una noción que nos remite a psiquiátricos, a personas con problemas muy complejos alejados de la vida social, al aislamiento. Sin embargo, no se trata únicamente de discapacidad, sino de cuestiones que nos afectan en nuestra vida cotidiana. Los trastornos de salud mental no son proble

ma de una minoría. Perturban directa o indirectamente a todos los sujetos e impactan en su calidad de vida. Si estos trastornos no son tratados nos generarán discapacidad.


Según los datos del propio Ministerio de Salud (Fuente: Encuesta Nacional de Salud ENSE, España 2017):


· 1/10 adultos y 1/100 niños tienen un problema de salud mental

· Las mujeres casi el doble que los hombres, y los niños más que las niñas

· 3/10 personas de 65 y más (sin contar las institucionalizadas) tienen deterioro cognitivo

· 1/10 personas toma benzodiacepinas y 1/20 adultos, antidepresivos

· 1/20 consultó un servicio de salud mental en el último año

· El gradiente social y la brecha por sexo están presentes en todos los indicadores de salud mental de adultos

· 1/100 personas no pudo acceder a la atención médica de salud mental por motivos económicos


A pesar de estos datos y probablemente con el “impulso” de la pandemia por COVID que hemos sufrido, parece que el tabú que ha rodeado a la salud mental se está desvaneciendo, aunque es muy complejo aún hablar de estos temas. Muchas personas tienen la sensación de los sitúa en un lugar de debilidad o los estigmatiza.


El psicoanálisis ha supuesto una ruptura, un cambio de paradigma puesto que no es sólo un método terapéutico. Como descubrimiento permite pensar la salud mental de un modo diferente. Para el psiquismo supone el mismo esfuerzo trabajar para la salud y que para la enfermedad, es el mismo gasto de energía. Por eso decimos que no hay nada roto, sino que hay una energía (psíquica, libidanal) gestionada de un modo incorrecto, que se estanca en alguna parte, que no está “circulando” de la manera adecuada.


La salud mental para el psicoanálisis es una salud integral. Entendemos que cuerpo y mente funcionan en conjunto y no podemos contemplarlos de manera separada. Es imperioso entenderlo para que cambie incluso el sistema de salud puesto que atender el síntoma no soluciona el origen del problema. Existen actualmente muchas terapias que se enfocan el tratamiento del síntoma, incluso la medicina tradicional se enfoca en solucionar eso que se ve. Pero no va más allá, a detectar cuál ha sido lo que lo motivó. Recordemos que una porción de nuestro bienestar depende de los cuidados que recibimos, pero la parte más importante depende de los factores sociales y del estilo de vida que tengamos.

En nuestra vida, en el transcurso de lo que nos sucede, en nuestro vínculo con los demás, acontecen cosas que gestionamos de maneras diversas. Nuestro cuerpo es un espejo de nuestro psiquismo y cuando no podemos elaborar algo que nos sucede, cuando no podemos ponerle palabras, el cuerpo enferma. Es el último reducto que tiene nuestro psiquismo para dar la voz de alarma. La enfermedad corporal tiene -en la mayor parte de los casos- un origen psíquico. Y la salud, también.

Muchas enfermedades psicosomáticas pueden revertirse en tratamiento psicoanalítico con mayor eficacia que con medicación (sin efectos secundarios) y con una recuperación más satisfactoria. Otro tiempo de enfermedades, tratadas clínicamente y con acompañamiento analítico tienen un éxito mayor que si sólo se atienden clínicamente.


En España y en el mundo en general, los sistemas de salud prácticamente no contemplan lo psíquico, lo mental. La perspectiva analítica respecto a esto es dejar en claro que no hay ninguna rotura, sino un funcionamiento distorsionado que puede revertirse para el buen vivir del paciente.


El psicoanálisis es la única disciplina científica absolutamente personalizada, con una escucha diferencial en la que cada paciente es único y tiene un tratamiento específico. El psicoanalista no medica ni indica qué hacer al paciente, no plantea lo correcto o lo incorrecto, sino que guía, escucha y da claves para tolerar aquello que somos, para sumar diferentes maneras de hacer consiguiendo así la transformación y el crecimiento.

Las personas que sufren insomnio, stress crónico, adicciones a diversas cuestiones, etc también están padeciendo problemas de salud mental. Lo bueno, es que todo esto tiene solución, podemos cambiar esto, podemos vivir de manera más saludable gestionando mejor nuestro psiquismo. El síntoma puede ser una enfermedad fisiológica o una parálisis sin explicación clínica, una adicción, una fobia. El síntoma es el último recurso, podemos decir, que tiene el psiquismo para darnos señales. Y eso es lo más caro.


La mejor herramienta para poder sortear estos mecanismos y poder poner en palabras aquello que nos sucede, es el psicoanálisis. ¡Os animo a comenzar este maravilloso camino que os permitirá vivir mejor los años futuros!

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